viernes, 8 de junio de 2012

El lechuzo "telefónico"

¡Que bien vivo, madre mía.! Si, bien ¿que pasa? A veces sobrevuelan sombras de antiguos compañeros de trabajo cuya presencia o nombre me ponian mal cuerpo pero que finalmente me hacen sonreir porque YO ME FUI. Su presencia ya no me incomoda, pero si su nombre. Y es que el inicio de mi adultez lo marca mi incorporación a una gran compañía. Sí tu máxima es recordar lo que se puso fulan@ ayer, deberias enviar un CV que te recibiran con los brazos abiertos. La gravedad de esto es tener la consciencia de que la compañia se mantiene gracias al trabajo y la perseverancia de hormiguit@s a las que vigilan vagos y maleantes que fomentan relaciones interpersonales/laborales/profesionales con jefes despotas y con halitosis. Es nauseabundo recordar los eventos voluntario-forzosos que organizaba el Director D. Cuchuflato venido a la compañia con la premisa de tirar de la cadena de wc y jodernos la carrera a algunos. Pero YO ME FUI.
No me quise creer mas que nadie, pero siempre me senti diferente. Ellos tambien lo notaban y eso le jodía. Son los propios compañeros los que te acosan cuando te pones enfermo, llegas tarde, falta por la enfermedad de un hijo, muere tu padre, ... Maldita sea  YO ME FUI, pero deje alli algo muy grande y por lo que me siguen sangrando las heridas, deje a Candyman.
De esto hace ya más de 3 años y aun hay quien dice no haberse enterado de que YO ME FUI.
¿Que qué es lo que hecho de menos de esos 18 años? Los beneficios economicos, porque sobre personas, te diré que solo a Candyman.